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El famoso “ya que estamos…”

17 sept
2 min de lectura

Actualizado: 17 sept

Mano moviendo una pieza de ajedrez sobre un tablero

Toda reforma tiene un momento en el que alguien dice esas tres palabras. Lo curioso es que suelen cambiar el proyecto por completo.

Hay una frase que aparece muchísimo durante una reforma:

“Ya que estamos…”

Ya que estamos, cambiamos también esa puerta.

Ya que estamos, ponemos otro suelo.

Ya que estamos, ¿y si hacemos también el baño?

Ya que estamos...

Y de repente aquello que empezó como una pequeña reforma empieza a crecer.

A veces para bien.

Y otras veces, bastante más de lo que habíamos imaginado.

El problema no son las tres palabras

En realidad, muchas veces ese famoso “ya que estamos” tiene todo el sentido.

Si vas a pintar una habitación, puede ser un buen momento para revisar un enchufe que está mal colocado.

Si vas a cambiar el suelo, quizá tenga sentido pensar antes si quieres modificar alguna distribución.

Y si vas a reformar una cocina, puede ser el momento adecuado para revisar las instalaciones.

El problema aparece cuando hacemos estos cambios sin mirar qué hay detrás.

Porque en una reforma todo está bastante más conectado de lo que parece.

Una pared nunca es solamente una pared

Quieres mover un tabique unos centímetros.

Perfecto.

Pero quizá ahí pasa una instalación.

O hay que mover un enchufe.

O cambia la posición de una puerta.

O hay que rehacer parte del suelo.

O la nueva distribución afecta a la iluminación.

Una decisión aparentemente pequeña puede acabar implicando varias partidas diferentes.

Por eso, antes de decir “sí, ya que estamos”, merece la pena saber qué significa realmente ese cambio.

Y aquí aparece el presupuesto

Esta es una de las razones por las que una reforma puede acabar costando más de lo previsto.

No necesariamente porque haya aparecido un gran problema.

A veces son muchas decisiones pequeñas.

Un enchufe más.

Una luz.

Una puerta.

Un mueble a medida.

Un acabado diferente.

Un cambio en la cocina.

Y cuando empiezas a sumar, la diferencia ya no es tan pequeña.

Por eso me parece importante hablar del presupuesto durante todo el proceso, no solamente al principio.

¿Hay que evitar los cambios durante la obra?

No.

Una vivienda existente siempre puede sorprendernos y, además, durante una reforma también pueden aparecer ideas que mejoran el proyecto.

La cuestión es decidir con información.

Si aparece una nueva propuesta, hay que saber cuánto cuesta, qué implica y si afecta a otras partes de la obra.

A veces la respuesta será:

Sí, hagámoslo.

Y otras veces será:

Mejor lo dejamos para otro momento.

Las dos pueden ser buenas decisiones.

Planificar antes de empezar ayuda muchísimo

Cuanto más definido está un proyecto antes de entrar en obra, menos decisiones importantes tendremos que tomar sobre la marcha.

La distribución, las instalaciones, los materiales, la iluminación...

No hace falta tener absolutamente cada detalle decidido desde el primer día, pero sí tener claras las decisiones que pueden afectar al resto del proyecto.

Así, cuando llegue el inevitable:

“Ya que estamos…”

podremos decidir si realmente merece la pena.

Y quizá descubramos que sí.

 
 
 

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